Es común hallar abreviaturas en los epígrafes. ¿Qué son estos dos términos? En otro apartado de esta página he definido qué es un epígrafe, que en resumidas cuentas es un texto expuesto públicamente con intención publicitaria. También he hablado de la disciplina que se ocupa de ello, la epigrafía.

Ahora sólo resta explicar brevemente qué son las abreviaturas. Se ocupa de su estudio una disciplina llamada braquigrafía, que etimológicamente procede del griego βραχύς ‘breve’ y -grafía, que significa escritura. La palabra abreviatura procede del latín breviare, es decir, abreviar, acortar. Así, se entiende por abreviatura la representación gráfica de una palabra con sólo parte de sus letras, sin que por ello pierda su sentido [1]. Hay varios tipos de abreviaturas: por suspensión (o apócope), por contracción (o síncopa) y por aféresis.

Se sabe cuándo hay una palabra abreviada porque suele ir acompañada de algún signo gráfico que lo indica, como una rayita sobre la letra, un punto y raya, o un punto al final de la palabra (como hoy hacemos con el ejemplo de Sr.). Éstos se denominan signos generales de abreviación. Además, y simplificando mucho, se puede decir que hay otros signos diversos, los signos especiales de abreviación, más el sistema de letras voladas, como desarrollo en el material de mis cursos.

Las abreviaturas suelen estar indicadas mediante signos, así que no deben asustar a nadie. Hay que pensar que se irán aprendiendo a desarrollar con la práctica, labor relativamente sencilla si se hacen vocabularios de abreviaturas con asiduidad. Además, existen diccionarios de abreviaturas que pueden ser útiles [2], como el Capelli en línea, pero acaso no tanto como desearíamos, pues había libertad para abreviar; no existía un sistema regulado para abreviar (salvo en las notas tironianas). Además de todo, confío en que los juegos aquí presentes ayuden a recordar las siglas y su desarrollo, que son bien reiterativas y fácilmente memorizables.

Es poco nítida la razón de la presencia de abreviaturas. Antaño se pensaba que era para ahorrar espacio y así ahorrar soportes escriturarios, como piedra, papel, pergamino, etcétera. Eso suceder en algunos casos, pero normalmente se puede descartar, pues el espacio que ahorran es poco. También se pensaba que era por ahorrar tiempo al redactar, pero Luis Núñez Contreras explicó que puede costar más tiempo y trabajo tener que aprender a dominar todas las abreviaturas, cuando en cambio cuesta menos aprender las letras y limitarse a escribirlas. Eso podría funcionar con las abreviaturas taquigráficas, pero no en textos al uso. El verdadero sentido del origen de las abreviaturas parece seguir siendo una incógnita.

El epígrafe del ejemplo muestra diversas abreviaturas, cuyo desarrollo se indica entre corchetes. Alguna procede del mundo romano, como “Hic Iac(et)”, que significa “aquí yace”, más otras que se han usado durante siglos, típicamente representantes de la historia de la cultura escrita del mundo cristiano. Por ejemplo, “fr(ay)”, “S(an)ta” o “M(arí)a”. También hay abreviaturas por el sistema de letras voladas, como “an(n)o”. También hay letras encajadas, en la preposición de (transliterado como Ð).

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Las abreviaturas del mundo romano suelen crear tensión, inseguridad y confusión a los alumnos, sobre todo la primera vez que se enfrentan a su desciframiento. Sin embargo, en una labor fácil, pues son muy reiterativas. También hallan problema al intentar interpretarlas, pues, lamentablemente, la mayoría carece de una formación básica de latín, problema mencionado antes. Pero, realmente, para el nivel de carrera, basta con que sepan las más frecuentes. Y eso les va a servir de base cultural para entender muchos más epígrafes, que  se han usado y se continúan imitando en toda la cultura occidental hasta nuestro siglo, como ya he mencionado.

Es importante reseñar algunas abreviaturas comunes vinculadas al mundo funerario, que tantas inscripciones ha dejado, acaso por la obsesión humana de preocuparse por la otra vida, tras la muerte. La selección coincide principalmente con la expuesta en la Epigrafía latina de Paul Corbier, de donde procede la mayoría, y del Cours d’épigrahie latine de René Cagnat. He resaltado en negrita los que más comunes me han resultado, personalmente:
CEBQ: c(ineres) e(ius) b(ene) q(uiescant), “Que sus cenizas descansen bien”.
CCF: c(oniugi) c(carissimae) f(ecit).
DMS: D(iis) M(anibus) S(acrum), Consagrado a los Dioses Manes.

DOM: si es pagano: D(iis) O(mnibus) M(anibus). Si es cristiano D(eo) O(ptimo) M(aximo); existe también la variable de: DOMS: D(eo) O(ptimo) M(aximo) S(acrum).

EXT: ex t(estamento), “por testamento”.

EXTFI: ex t(estamento) f(ieri) u(ssit), “lo ha mandado hacer por testamento”.
EXTFC: ex t(estamento) f(aciendum) c(uravit), “se cuidó de que se hiciera por testamento”.
EXTFC, HFC: ex t(estamento) t(itulum) f(ieri) u(ssit), h(eres)  f(aciendum) c(uravit): “ha ordenado hacer esta inscripción por testamento, su heredero lo ha hecho”.
HBQ: h(ic) b(ene) q(uiescat), “aquí descansa bien”.
HC: h(ic) c(ubat), “aquí está echado”, “aquí está echada” (o “tumbado o tumbada”).
HI: h(ic) i(acet), “aquí yace”.
HOS: h(ic) o(ssa) s(unt), “aquí están los huesos”.
HQ: h(ic) q(uiescit): “aquí descansa”.
HSE: h(ic) s(ita) e(st), “aquí está enterrada”; h(ic) s(itus) e(st), “aquí está enterrado”.
OHSS: o(ssa) h(ic) s(ita) s(unt), “aquí están enterrados los huesos”.
OTBQ: o(ssa) t(ua) b(ene) q(uiescant), “que tus huesos descansen en paz”.
OSTTL: o(pto) s(it) t(ibi)  t(erra) l(evis), “deseo que la tierra te sea leve”, “deseo que la tierra te pese poco”.
RIP: R(equiescat) I(n) P(ace), R(equievit) I(n) P(ace), Descansa En Paz (también DEP).
STTL: s(it) t(ibi) t(erra) l(evis), “que la tierra te sea leve”, “que la tierra te pese poco”.
VSF; v(ivus) s(sibi) f(ecit), “lo hizo para él en vida”.
VVF: v(ivus) v(ivo) f(ecit), “lo ha hecho estando vivo”.

[1] Véase sobre todo este tema la doctrina dada por E. PÉREZ HERRERO y B. RIVERO SUÁREZ: Escritura manuscrita y letra procesal…, pp. 89-115.

[2] Respecto a epigrafía, muchos manuales, incluyen, al final del volumen, una lista con las abreviaturas más frecuentes. El problema es que son tantas, que abruman. Me interesa destacar, por la brevedad, la Epigrafía Latina de Paul Corbier (Granada, 2004), que adjunta sólo unas páginas (231-235), auqnue ha de tenerse en cuenta que es un manual traducido del francés, así que la traducción de las abreviaturas no procede del latín siempre, sino del francés. Para campos paleográficos, que sirven en ocasiones para terrenos epigráficos, hay varios ya clásicos, como A. CAPPELLI: Dizionario di abbreviature latine ed italiane, Milan, 1979. También, A. RIESCO TERRERO: Diccionario de abreviaturas hispanas de los siglos XIII al XVIII, Salamanca, 1983.

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 Este es un blog de divulgación científica. Pulse aquí para consultar sugerencias para citarlo.

ISSN 2444-8915.

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