Para comprender las nociones sobre las que versa esta página, es necesario aclarar algunos conceptos previos sobre epigrafía. Expresaré, desde mi punto de vista, algunos de los elementos más básicos al respecto, procedentes de los materiales que preparé para mis clases particulares impartidas con empresas privadas (ETD y FCD). Otro elemento que cabe aclarar es que la Epigrafía (al igual que la Paleografía) se incluye en las denominadas Ciencias y Técnicas Historiográficas, y como materia académica se acostumbra a englobar junto con la Diplomática y la Numismática.

Es necesario mencionar ambos términos, pues para de entender la evolución del concepto de Epigrafía, cabe remitir a la definición tradicional de Paleografía. Pese a que desde el punto de vista historiográfico esté ya superada, es muy común encontrar antiguas definiciones en manuales y webs científicas. En parte, el origen de ese confusionismo procede de que los expertos no combinan la evolución de los campos de paleografía y epigrafía; suelen mirarlo únicamente desde una u otra materia. Dado que ambas facetas confluyen en mí, al haberme formado como paleógrafa y epigrafista, conviene desarrollar esa evolución; advierto, eso sí, de lo siguiente: los límites de una y otra ciencia siguen siendo objeto de debate por parte de la comunidad científica. Por ello, cabe advertir que es un tema complejo y cuenta con notables matices.

Definición y concepto clásico de epigrafía en relación con el concepto de paleografía 

El concepto clásico de epigrafía entendía ésta que se reducía a una ciencia auxiliar de la historia y la filología. Además, se definía en función de la dureza de los materiales; en este punto, se definía en contraposición con la paleografía. Se entendía que ésta ciencia estudiaba la escritura sobre materias blandas u orgánicas como papel, papiro o pergamino; normalmente atendía a libros y códices.

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Por su parte, el concepto clásico de epigrafía tenía por objeto de estudio las inscripciones sobre materias duras o inorgánicas, como piedra o metal.

Desde el punto de vista etimológico, la palabra epigrafía es difusa. Deriva del griego έπιγραφειν, o escribir sobre. Epígrafe procede del griego ἐπιγραφή, que significa inscripción. En el mismo sentido, el vocablo paleografía tambén tiene una procedencia griega cuyo significado es relativamente vago. Viene de παλαιός, que significa antiguo o primitivo, más γραφή, que es grafía o escritura. El sufijo –ía le otorga valor de disciplina, así que es correcto decir que la paleografía es la doctrina que estudia la escritura antigua. Éste término es difuso, pues se puede considerar escritura antigua tanto la medieval como la de nuestros bisabuelos, por poner un ejemplo. Pero en general, se entiende que ese adjetivo alude a lo antiguo en tanto en cuanto ha caído en desuso y hace falta aprender un sistema gráfico arcaico (diferente al actual) con el fin de descifrar su lectura.

Pero ni la definición ni el campo de estudio de una u otra ciencia (paleografía y epigrafía) deben verse limitadas por la dureza de un material, pues –además de ser restringido– la dureza es un término vago. Pensemos, por ejemplo, que, si se adoptase el citado criterio de la dureza del material, sería un problema plantear las siguientes preguntas: ¿En qué campo cabría adscribir tablas enceradas (tabula cerata), donde se escribía con un objeto punzante y se borraba homogeneizando la cera blanda[1]?

Díptico de la Anunciación de Jan Van Eyck

¿Dónde adscribir tablas como las grisallas del Díptico de la Anunciación de Jan Van Eyck, donde el autor imitaba pintando esculturas con epígrafes[2]? ¿Dónde adscribir grabados y aguafuertes en papel “blandísimo” que reproducían imágenes de epígrafes en piedra, como los de Piranessi? Otros materiales también son llamativos porque su dureza es muy variable, como el del metal que fundido es blando pero al enfriarse endurece. También, el barro en estado natural es blando, pero si se cuece, sucede lo mismo: se solidifican. Recuérdese el caso de las famosas tablillas de Micenas descubiertas en el siglo XIX por Chatwick y Evans, escritas en el sistema denominado lineal B. Éstas, en condiciones normales, sólo se secaban al sol, pero un incendio accidental hizo que las más famosas que hoy conocemos se cocieran y endurecieran, preservando así las grafías perfectamente pese al paso de los siglos.

A mitad del siglo XX diversos estudiosos quisieron desterrar esas teorías que diferenciaban las ciencias paleográfica y epigráfica en función de los materiales duros y blandos. Un ejemplo sintomático que propuso estudiar todas las formas de escritura en cualquier lengua y sobre cualquier soporte desde el inicio de los tiempos ya había sido esbozada, perfilada y publicada por Giorgio Batelli en sus Lezioni di Paleografía en 1949[3]. Él, en mi opinión, fue uno de los grandes precursores, si no el más importante, de las ideas que varios autores fueron desarrollando posteriormente.  p10604422.jpg

También he de destacar otro hecho que considero fundamental para el cambio de paradigma en la concepción de las ciencias paleográfica y epigráfica, y en el replanteamiento del concepto, método y objeto de estudio, más resaltado por epigrafistas que por paleógrafos. Me refiero a la celebración del II Congreso internacional de Epigrafía Griega y Latina que tuvo lugar en París en 1952, cuyas actas se publicaron al año siguiente. En él, varios especialistas dieron conferencias de epigrafía y paleografía, como Marichal, o Gordon y Jean Mallón quienes hablaron sobre paleografía e inscripciones latinas.

Otro hito fundamental en el avance de la definición de paleografía y epigrafía, bien reconocido por la comunidad científica, se dio en el año 1952 cuando Jean Mallón publicó Paléographie Romaine. Para él, la epigrafía y paleografía eran unas ciencias mal definidas, cuyas fronteras eran arbitrarias. Defendía que no debía ser el grado de dureza del soporte lo que distinguiera el objeto de estudio de la paleografía y de la epigrafía. Recuérdese que esa idea ya quedó esbozada por Batelli.

Después de diversos avances teóricos, cabe mencionar las aportaciones de Armando Petrucci, quien estaba interesado no tanto en qué, cómo, cuándo y dónde se escribía, sino en quién escribía o porqué lo hacía[4].

Finalmente, aunque existen opiniones divergentes, se puede hablar de una superación de ese concepto antiguo de la paleografía o epigrafía como ciencias auxiliares de la historia que estudiaban escritos sobre materia dura o blanda. Veamos los nuevos derroteros a los que ha tendido actualmente la definición de paleografía. Para entenderlos hay que abrir la mente e intentar acabar con esa manía ancestral de los historiadores de clasificar y encasillar en compartimentos estancos las disciplinas, asignando fechas y definiciones que son difíciles de aplicar a la evolución histórica.

Conceptos actuales de paleografía y de epigrafía

No hay unanimidad de opiniones respecto a las definiciones y delimitaciones de la epigrafía y la paleografía, y el estado de la cuestión es complejo. Simplificando, hay unas tendencias aceptadas: una consiste en afirmar que la escritura es la misma aunque cambie de materia o soporte escriturario[5]. El siguiente paso, si se acepta esa premisa, es afirmar que la Epigrafía forma parte de la Paleografía, ya que esta se ocupa del estudio de las grafías en general.

Si la paleografía puede estudiar todos los escritos, suponiendo que estuviéramos de acuerdo en que se sitúa “por encima de la epigrafía”, cabría preguntarse cómo delimitar los campos de estudio de la paleografía y de la epigrafía. Una remisa aceptada es la siguiente: en función de la intencionalidad del escrito, el cual cambiará dependiendo de su finalidad y su función. Es decir, la paleografía se centra más en estudiar los textos que se crearon con intención comunicativa limitada a ámbitos más personales, de carácter privado. Así, los textos que estudia la paleografía quedan más restringidos a ámbitos privados, como las relaciones contractuales que se firmaban ante un notario, o un diario personal[6]. La epigrafía estudia los textos que tienen la intención de difusión, propaganda y perdurabilidad. Analiza así los escritos con afán propagandístico, divulgativo, con la intención comunicativa de difundir un mensaje públicamente (como las inscripciones monumentales, las lápidas, etcétera).P1060247

Dada esta definición, normalmente coincide el hecho de que los materiales que estudia la paleografía sean textos escritos sobre materiales blandos como el papel que se custodian en archivos, y la epigrafía estudie textos escritos sobre materiales duros que se guardan en museos. Pero el hecho de que coincidan frecuentemente no implica que la dureza de un material pueda servir para ofrecer una definición. Téngase en cuenta que un texto propagandístico puede estar escrito indistintamente sobre materiales duros o blandos, como un letrero que indique SPQR -S(enatus) P(opulusque) R(omuanus)- sobre piedra o pasquines políticos propagandísticos escritos sobre papel. Eso sí, lógicamente es más fácil que hayan llegado a nosotros epígrafes de épocas pretéritas escritos sobre materiales resistentes. También ha de tenerse en cuenta que la dureza del material sobre el que un texto se publique dependerá en cuantiosos casos de la intención de que el escrito aguantase el paso del tiempo. Por ejemplo, ciertos textos con intención de perdurar tendrán el epígrafe en letras grandes colocadas en un lugar bien visible y, sobre todo, las letras serán de material resistente, no de papel. P1060103

En función de la creciente especialidad de cada disciplina, epigráfica y paleográfica, sus  criterios de transcripción son diferentes, han desarrollado métodos propios. Aquí incluyo algunos de los más básicos que usa la epigrafía, pactados en la convención de Leiden [7].

a(ei)    Paréntesis para la abreviatura resuelta.

ạẹị        Puntos inferiores cuando hay restos de letras que sólo se identifican por el contexto.

[aei]    Letras entre corchetes para las letras perdidas que pueden restituirse, puedes saber qué letra había.

[.] […]   Puntos entre corchetes para las letras perdidas cuyo número consta: se pone un punto por letra.

[c. 7]     Corchetes con una “c.” (circa) y el número de letras perdidas, cuando éste se puede calcular.

[—]        Tres rayas entre corchetes para las letras perdidas cuyo número no se puede calcular.

[——]   Seis líneas entre corchetes para indicar una línea perdida.

——     Seis líneas para indicar un número desconocido de líneas perdidas.

 *Recuerde que si usa alguna de esta esta información en cualquier medio y soporte, de carácter científico o divulgativo, ha de citar su procedencia y mi autoría: L. Zozaya, “Epigrafía” en Epiteca, https://epiteca.wordpress.com/, más la fecha de la consulta.

 


[1] Sobre esas tablillas se mencionarán algunos datos en otros apartados de esta página, en un futuro.

[2] JAN VAN EYCK: Díptico de la Anunciación, Óleo sobre tabla, c. 1435-1441 (Museo Thyssen Bornemissa). Consta una foto en <http://www.museothyssen.org/thyssen/ficha_artista/199>.

[3] G. BATELLI: Lezioni di Paleografía, Vaticano, 1949.

[4] A. PETRUCCI: “Scrittura e libro nell’Italia altomedievale. Is sesto secolo”, Studi Medievali, X/2 (1969) pp. 157-158 (todo en 157-213).

[5] Por ejemplo, estas letras que leéis en soporte digital son las mismas si se escriben sobre papel o piedra, sin cambiar el sistema de escritura. La afirmación de la unidad de la escritura no es nueva, ya la dijo J. M. de NAVASCUÉS: El concepto de la epigrafía: consideraciones sobre la necesidad de su ampliación. Discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia, Madrid, 1953. Completa esa visión M. RAMÍREZ SÁNCHEZ: El concepto de epigrafía. Consideraciones sobre la necesidad de su ampliación, cincuenta años después, Signo. Revista de Historia de la Cultura Escrita, 15 (2005), pp. 47-76. Disponible en <http://www.personales.ulpgc.es/mramirez.dch/downloads/96.pdf>.

[6] Existen cuantioso ejemplos en PARES, donde consta documentación digitalizada de archivos de España, en <http://pares.mcu.es/>.

[7] Estos en concreto proceden de la revista Hispania Epigraphica <http://www.ucm.es/info/archiepi/aevh/guia/signos.html>. Sobre dicha convención y dichos signos, es intersantísimo el artículo de Epi-Doc que consta en http://www.stoa.org/epidoc/gl/latest/intro-eps-es.html

 

*

 Twitter: @LeonorZozaya   e-mail: leonorzozaya@gmail.com

Enlaces a otras página de Leonor Zozaya:

http://paleografia.hypotheses.org/

https://paleoteca.wordpress.com/

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